Qué
le pasa a mi cuerpo con el stress?
Parte IV
Segmento Torácico:
Balance de Fin de Año,
¿Cómo está nuestra mochila?
¿Sientes tensión
en la espalda; parte alta?, ¿tus hombros se mueven
libremente? o ¿sientes que están como
vencidos, agobiados?
Veremos
qué nos dice este segmento para que pueda ayudarte
El pecho, los hombros y la parte superior de la espalda,
los brazos y las manos componen el segmento
torácico: con sus músculos intercostales,
pectorales, deltoides, músculos del omóplato,
músculos espinales, la caja torácica y
sus contenidos: el corazón y los pulmones,
hacen de este segmento la zona más importante.
Sufre los bloqueos primarios de la infancia, que hace
que el corazón se sienta herido, se cierre, se
congele y quede aprisionado y escondido.
Este segmento debe estar abierto para poder expresar
libremente nuestros sentimientos, que se evidencia en
una voz plena y resonante.
En la mayoría de nosotros el corazón está
cerrado en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente
y esto bloquea nuestra natural capacidad de sentir en
profundidad.
El maestro tibetano Chogyam
Trumgpa Rinpoche dice: que el auténtico contacto
implica asumir el dolor que conlleva la apertura y hacerse
cargo de él, la verdadera falta de temor es el
producto de la ternura; la logramos cuando nos abrirnos
sin resistencia, ni timidez y enfrentamos al mundo compartiendo
el corazón con los demás. Esta apertura
en el plano corporal va acompañada de un ablandamiento
de la coraza muscular del pecho y los hombros que hace
posible inhalar y exhalar plenamente.
SIGNOS
Y SÍNTOMAS
Al observar el tórax haciendo una lectura corporal,
con frecuencia encontramos que hay una interrupción
en el ciclo total de inspiraciones y espiraciones, así
, encontramos individuos que mantienen su pecho permanentemente
lleno de aire solo hasta la mitad, y no lo descargan,
y otros respiran tan superficialmente que nunca lo llenarán
por completo.
Por ejemplo: haz este ejercicio frente
a un espejo: aspira lo más que puedas y contiene
el aire, observa que aspecto tienes, quedándote
por unos segundos en esa posición. Luego exhala
todo el aire de los pulmones y observa que aspecto tienes.
En el primer caso seguro verás que cuando el
pecho está lleno se te ve temeroso;
efectivamente, lo que se observa es "temor",
esto si se inscribe en el cuerpo en forma constante
va acompañado de hombros altos y rígidos,
con puños apretados, como en actitud "de
desafío"; el pecho se encuentra
hinchado como si uno quisiera parecer más grande,
se aprietan los puños para parecer más
agresivo, pero hay tensión en los brazos y una
mirada de impotencia, que evidencian lo que esto significa
por dentro.
Cuando uno expulsa el aire hasta el final, el pecho
se hunde y los hombros bajan y se curvan hacia delante;
la imagen es de "derrota".
Las personas que permanecen en esta postura por lo común
se han rendido. Las frustraciones continuas sobre todo
en los primeros años de vida
les han hecho creer que es más seguro y menos
perturbador guardar en el cuerpo la menor cantidad de
energía, han renunciado
a inhalar a fondo, en tanto y en cuanto
ello les permita seguir con vida.
Ambos casos carecen del natural intercambio de energías
que significa la entrada y salida de aire, cada cual
adopta su estilo personal de coraza. Los hombros casi
siempre son un depósito de furia reprimida, que
la podemos observar de diferentes formas: elevando
y contrayendo los hombros, replegándolos hacia
los omóplatos o cerrándolos hacia las
axilas.
La liberación se produce cuando golpeamos los
puños contra un almohadón o los codos
contra un colchón (paso indispensable para que
la energía baje y se pueda liberar a través
de los antebrazos y las manos).
Cuando la coraza del pecho y los hombros comienza a
disolverse, recobramos nuestro verdadero "poder";
un poder tierno que necesita del contacto, es capaz
de hacer frente a la frialdad o la hostilidad ajenas;
sin caer en la agresividad ni en la necesidad de probar
nada; nos sentimos fuertes, capaces y más auténticos.
Desde el punto de vista kinésico encontramos
problemas crónicos a nivel pulmonar tales como:
el asma , bronquitis, neumopatías; donde la kinesiología
respiratoria resulta muy eficaz ya que libera los pulmones
ampliando la capacidad respiratoria.
Hacia la parte posterior encontramos problemas en columna:
cifosis (exageración de la curvatura fisiológica
de la columna dorsal), con gran tensión de la
musculatura paravertebral, interescapular,
Parte alta y media dorsal, estos problemas se benefician
con la Kinesiología convencional pero deberían
integrarse y complementarse con otras técnicas
que contemplen al individuo como una unidad como por
ejemplo: el masaje bioenergético, la acupuntura,
digitopuntura , shiatzu, yoga etc. que permita sostener
los beneficios obtenidos en el tiempo.
Este segmento acorazado trae consecuencias en el corazón
y en los pulmones, predisponiéndolos a enfermedades:
la expansión crónica de la inspiración
puede ir acompañada de hipertensión arterial,
palpitaciones, ansiedad. Se ha encontrado una
relación entre la ira sofocada con la bronquitis
y la tos crónica; el temor profundo con el asma
y el desconsuelo con la insuficiencia cardíaca.
C O N C L U S I Ó N
Nuevamente aquí comprobamos que abriendo
nuestra mente y nuestro corazón encontramos el
camino que nos llevará hacia la liberación
de nuestras corazas corporales que nos impiden gozar
de una excelente salud.
Hasta la próxima,
espero que este texto haya sido de mucha utilidad para
tí
Micaela Emilia Tomatis
micaelatomatis@gmail.com
Bibliografía: Trabajos Reichianos de crecimiento:
María Edmondson - Nick Totton
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