Boletín de Kinesiología y Terapias Complementarias                                                               Número 4


Micaela Tomatis

F i s i o t e r a p e u t a

Escuela de Medicina
de la Universidad de Córdoba.
Matrícula profesional nac. 2157, Mat.prov. Cba. 2488.

K i n e s i ó l o g a
Facultad de Ciencias Médicas de la Ciudad de Buenos Aires.

T e r a p e u t a
C o r p o r a l


M a s t e r   R E I K I


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Diseño
L U L U  C A R N E L L I
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Qué le pasa a mi cuerpo con el stress? Parte IV
Segmento Torácico: Balance de Fin de Año,
¿Cómo está nuestra mochila?


¿Sientes tensión en la espalda; parte alta?, ¿tus hombros se mueven libremente? o ¿sientes que están como vencidos, agobiados?

Veremos qué nos dice este segmento para que pueda ayudarte

El pecho, los hombros y la parte superior de la espalda, los brazos y las manos componen el segmento torácico: con sus músculos intercostales, pectorales, deltoides, músculos del omóplato, músculos espinales, la caja torácica y sus contenidos: el corazón y los pulmones, hacen de este segmento la zona más importante. Sufre los bloqueos primarios de la infancia, que hace que el corazón se sienta herido, se cierre, se congele y quede aprisionado y escondido.
Este segmento debe estar abierto para poder expresar libremente nuestros sentimientos, que se evidencia en una voz plena y resonante.
En la mayoría de nosotros el corazón está cerrado en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente y esto bloquea nuestra natural capacidad de sentir en profundidad.
El maestro tibetano Chogyam Trumgpa Rinpoche dice: que el auténtico contacto implica asumir el dolor que conlleva la apertura y hacerse cargo de él, la verdadera falta de temor es el producto de la ternura; la logramos cuando nos abrirnos sin resistencia, ni timidez y enfrentamos al mundo compartiendo el corazón con los demás. Esta apertura en el plano corporal va acompañada de un ablandamiento de la coraza muscular del pecho y los hombros que hace posible inhalar y exhalar plenamente.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Al observar el tórax haciendo una lectura corporal, con frecuencia encontramos que hay una interrupción en el ciclo total de inspiraciones y espiraciones, así , encontramos individuos que mantienen su pecho permanentemente lleno de aire solo hasta la mitad, y no lo descargan, y otros respiran tan superficialmente que nunca lo llenarán por completo.
Por ejemplo: haz este ejercicio frente a un espejo: aspira lo más que puedas y contiene el aire, observa que aspecto tienes, quedándote por unos segundos en esa posición. Luego exhala todo el aire de los pulmones y observa que aspecto tienes.

En el primer caso seguro verás que cuando el pecho está lleno se te ve temeroso; efectivamente, lo que se observa es "temor", esto si se inscribe en el cuerpo en forma constante va acompañado de hombros altos y rígidos, con puños apretados, como en actitud "de desafío"; el pecho se encuentra hinchado como si uno quisiera parecer más grande, se aprietan los puños para parecer más agresivo, pero hay tensión en los brazos y una mirada de impotencia, que evidencian lo que esto significa por dentro.
Cuando uno expulsa el aire hasta el final, el pecho se hunde y los hombros bajan y se curvan hacia delante; la imagen es de "derrota". Las personas que permanecen en esta postura por lo común se han rendido. Las frustraciones continuas sobre todo en los primeros años de vida les han hecho creer que es más seguro y menos perturbador guardar en el cuerpo la menor cantidad de energía, han renunciado a inhalar a fondo, en tanto y en cuanto ello les permita seguir con vida.
Ambos casos carecen del natural intercambio de energías que significa la entrada y salida de aire, cada cual adopta su estilo personal de coraza. Los hombros casi siempre son un depósito de furia reprimida, que la podemos observar de diferentes formas: elevando y contrayendo los hombros, replegándolos hacia los omóplatos o cerrándolos hacia las axilas.
La liberación se produce cuando golpeamos los puños contra un almohadón o los codos contra un colchón (paso indispensable para que la energía baje y se pueda liberar a través de los antebrazos y las manos).

Cuando la coraza del pecho y los hombros comienza a disolverse, recobramos nuestro verdadero "poder"; un poder tierno que necesita del contacto, es capaz de hacer frente a la frialdad o la hostilidad ajenas; sin caer en la agresividad ni en la necesidad de probar nada; nos sentimos fuertes, capaces y más auténticos.
Desde el punto de vista kinésico encontramos problemas crónicos a nivel pulmonar tales como: el asma , bronquitis, neumopatías; donde la kinesiología respiratoria resulta muy eficaz ya que libera los pulmones ampliando la capacidad respiratoria.

Hacia la parte posterior encontramos problemas en columna: cifosis (exageración de la curvatura fisiológica de la columna dorsal), con gran tensión de la musculatura paravertebral, interescapular,
Parte alta y media dorsal, estos problemas se benefician con la Kinesiología convencional pero deberían integrarse y complementarse con otras técnicas que contemplen al individuo como una unidad como por ejemplo: el masaje bioenergético, la acupuntura, digitopuntura , shiatzu, yoga etc. que permita sostener los beneficios obtenidos en el tiempo.

Este segmento acorazado trae consecuencias en el corazón y en los pulmones, predisponiéndolos a enfermedades: la expansión crónica de la inspiración puede ir acompañada de hipertensión arterial, palpitaciones, ansiedad. Se ha encontrado una relación entre la ira sofocada con la bronquitis y la tos crónica; el temor profundo con el asma y el desconsuelo con la insuficiencia cardíaca.

C O N C L U S I Ó N
Nuevamente aquí comprobamos que abriendo nuestra mente y nuestro corazón encontramos el camino que nos llevará hacia la liberación de nuestras corazas corporales que nos impiden gozar de una excelente salud.


Hasta la próxima,
espero que este texto haya sido de mucha utilidad para tí

Micaela Emilia Tomatis


micaelatomatis@gmail.com


Bibliografía: Trabajos Reichianos de crecimiento: María Edmondson - Nick Totton